valencia 4-0 sevilla

El Valencia ha vuelto para quedarse. Apoyado en su fútbol de alta velocidad destrozó al Sevilla, al que se le están borrando las huellas de equipo de trofeos. Mientras Marcelino cabalga en un equipo lanzado, Berizzo instala a los suyos en el psiquiatra. Un equipo sabe a qué juega; el otro, no. Nadie representa mejor que Guedes y Soler la foto del nuevo Valencia, dos tipos incontenibles.
No era un momento para parloteos. En un partido de arañazos, de tibia fuerte, el Valencia acudió a los bólidos para desequilibrar. Guedes y Soler, uno por cada banda, desarmaron el espíritu del Sevilla. El portugués ya es uno de los futbolistas del campeonato. Desde la izquierda plancha el césped con cada diagonal.
Por si fuera poco, cuando se acerca al área se ha acostumbrado a encerar la escuadra. Así lo hizo en una maniobra de videojuego. Recortó a Kjaer, al que mandó fuera de las repeticiones, engañó a Pizarro y sacó un misil con la derecha. Lo malo de Guedes es que está cedido. A veces cuesta probar un bocado así si se sabe que lleva la fecha de vuelta en la maleta.

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